09 agosto, 2016

SARMMU MASSIF

(I)

Cuando la bandada de pájaros llegó al cielo de su boca
descendían los dedos como afluentes
al océano donde, dicen, se esconde el mayor de los volcanes.

(II)

Triángulo sin bermudas,
140 millones de años y ni aquí ni en Marte
saben del tiempo Cuánto dura
con el preciso deleite que es pensarte
si en cada poro de la entretela

que hay entre tu mundo y mi cabeza
tiemblo gritando o mudo.

Y yo me pregunto ¿Cuál es la duda?

Si de la esfera y las agujas me quedo con su indomable ausencia,
el aliento perdiéndose con vectores capicúa
entre los cuatro ojos translúcidos que tiene una caricia.

(II)

Me quedo
con los nervios en estampida,
los animales descerrajados de pieles para adentro,
de mentes hacia afuera;

las ideas y sus cuerpos,
interiores y extremidades entrelazados
absortos e incrédulos después…

...La vida así, girando en torno como un péndulo.

(IV)

Si entre tanto tiempo soy cuando
sin hablar del tiempo, del tiempo hablo,
y de echar de menos nace
la necesaria habilidad para descontarlo.

Si me descubro
vertiendo café en los relojes de la casa,
tachando varios días a la vez
en los aburridos calendarios de sus oficinas.

exigiendo a los soles
como si fuesen fases lunares:
si están llenos les visto de chándal,
les pongo a correr.


...Y la vida así,
rompiendo el siglo de las crisálidas,
desenterrando los mosquitos de un mundo perdido,
aún escarban en ámbar para volver a salir. 

(V)

Y yo me pregunto: ¿Qué duda?

Si del tiempo me quedo
con su relatividad, el giro entretenido,
gemido par en días impares.

Perdido en el loop de una hipérbole
dejándome el deseo en otra preciosa partitura,
de la blanca a las corcheas
pasan mil negras por mi caos como embistiendo trenes

y qué hay de los dientes que para tí tiene mi ternura.
billete solo de ida
al puro muerdo donde se confunden nuestros andenes.

(VI)

Que me estremezco
incluso ahora, de vuelta a aquel pasaje,
si el recuerdo me embiste
y cada neurona se vuelve carne.

Que me estremezco
y sobre cada quicio de cada entonces
eres enfoque

si tiembla cada nervio de mis córneas,
constantes ígneas,
y no hay marea ni faro de Alejandría
capaz de despistarme

cuando sonríes mirando hacia un lado
y por las orillas de tus ojos
hay veleros blancos
hechos con restos de mis correas.

(VII)

Que me estremezo
y sin querer correr me corro solo de sentirte,
pero quién evita pensarte
cuando sonríes mirando hacia un lado
y el fondo de la tierra supera incluso un volcán en Marte.

05 agosto, 2016

AMARGOLOGÍA (I): AD HOMINEM

Intento no criticar ad hominem
pero ahora es tan fiel a tí tu rastro que no capto
atisbo alguno de otra forma de ser;

les dije "nostálgicos, más vale que rebobinen
si quieren volverle a ver
como era antes de aquel puto baile de máscaras
donde su cara se hizo cáscara"

¿Lo tuyo fue un suicidio o un crimen?

Ni te despediste de tí mismo antes de irte;
sentí el luto sobre la piedra, una gran bolsa negra,
no dejó ni polvo la escoba y nunca pensé
qué fueses tan fácil como para poderte barrer.

¿A cuánto te vendiste?
Tú que decías que ni una bandera
tejida de costa a costa por las carteras
donde se corre el poder.

¿Dónde lo escondes ahora?
Ese gesto tan tuyo que ya ni puede tu nueva cara,
solo una sonrisa bárbara
detrás del foco, el falso abrazo, la alambrada.

Todos sabemos que Nada,
que por dentro no puedes ser feliz como eras entonces;
pero hay quien aún te recuerda y te conoce
con el triste odio que se reservan el amor y la rabia.

Aún existe quien le quiere y le ama,
a ese Yo tuyo del vertedero que ya ni huele la luz

Allí suben muchos pisando cadáveres
para ser mentiras exactamente iguales que tú.

05 julio, 2016

VICIO, TRICIO Y DESQUICIO

Empezó a llover en pleno mayo,
yo era entonces pura inquietud bajo su luz;
alegría y renovado reflejo,
como si pudiese interpretar cualquier huella
y sus dedos tuvieran ojos.

Empezó a diluviar sobre la lluvia,
yo pensando en pactar 
la forma de no cerrar el grifo,

preguntándome, respondiendo

¿Qué sería de nosotros
si cuando parece terminar
volviésemos al inicio?

Hay preguntas que sacan de quicio,
y dentro del suyo se está tan bien...

Mientras nos secábamos y mirábamos
su todo era un solo
dentro del imaginario, mutuo precipicio.

Una vergüenza, rendida, se suicidaba entonces,
y mi memoría retenía el dolmen
para volverse pulmón, veleidad resumida en suspiros.

Si hoy me transcribo
diluvia sobre la lluvia aun cuando reinicio;
lo tuve que titular
y no hubo acuerdo alguno: Vicio, tricio y desquicio.

ACUÉRDATE

Acuérdate de Entonces
cuando la noche muera trémula
y una párvula veleidad agarrada al primer Rayo
ría el Ahora que amanece
y amanece y amanece y amanece y amanece
-como un gallo al que piden bises-

Acuérdate si ves la jaula abierta

y dentro no queda ni el eco de un pájaro triste;
si la saliva cubre el pienso de los bárbaros
que disfrutaron siendo amos
-cuanto no pudieron siendo libres-.

Acuérdate

si las palabras se vuelven piel
y tiemblan cuando me lees 
así,
hecho un poema de fonemas incrédulos
donde las sílabas son células
y cada caricia impide saber de quién.

...Acuérdate...


Cuando el niño caiga

y se lleve las manos a la vergüenza y la risa
a la vez.

Si ves las alas

de alguien creyendo aun invisible al resto,
cantando a la sombra
de los tímpanos de sus desiertos.

Acuerdate de Entonces,

pues según caiga aprenderá a desprenderse de sí;
como el tiempo tras los ecos del suelo y la sangre...

El Presente y la Cicatriz.

ANTI-RUIDO (II)

He echado mis cuentas y, siendo honesto
en esto de vivir sintiendo, hoy lo quiero todo;
alguien hizo un drama y esgrimió problemas,
lo resumí en "Pues nada, llama al señor Lobo".

Apagado o fuera de cobertura,
hay elecciones y la democracia le tendrá entretenido;
así que es tiempo de aprovechar el tiempo,
hay demasiada música buena
como para que alguien elija seguir siendo ruido.

Hablemos si quieres, vano y tendido,
de cómo el cobarde devora una felicidad impuesta;
tumbémonos después a mirar la lluvia de perseidas
mientras los nihilistas buscan a tientas
una póstuma razón para justificar su propio suicidio.

Es hora de tirar de la cuerda,
aprender nuevas alas, reformar el prisma,
hacer más horizontal el mundo.

Imitar las camas al edificar los pisos;
amar sin vértigo la jerga
que convierte en aire fresco un precipicio.

ANTI-RUIDO (I)

Mi conciencia es polvareda de caballos apátridas,
rastro efímero en el desierto
de los escuadrones que enarbolan la mentira colectiva:
orden cualquiera hacia una meta sin camino.

Suena la música
mientras le digo al horizonte que solo huyo del ruido

“Respeta las distancias;
es vivir, no estar más cerca, lo que hoy desata mi júbilo
y no te quiero más cerca de la cuenta:
en cuanto esos bárbaros trepas me den por muerto
podré volver a respirar tranquilo”.

Si se acabasen los sueños de mis ojos abiertos
sería como vivir la propia muerte,
trascender la extraña esencia que mueve el mundo.  

ES UN HECHO

Yo tengo para tí un templo
a la maldad bonita, a la picardía inocente
que tira de sus pocas neuronas para hacerte reir.

Boomerangs inconscientes,
como mirar tu boca aun cuando me puedo romper;
el acantilado y la sed
hechos a la vez de viento, resaca y roca.

La vida tan breve
que atrapo la luz y monto un loop
paseando por la playa de este mar en ciernes.

Lo guardo cada domingo,
sumaste matices desde el viernes,
perdido en tus formas
¿Cómo saber del horizonte?

Si en tí me pierdo y sobre la arena del tiempo crepitan,
en una hoguera,
los relojes a los que condeno a ser engranajes de madera..

Es un hecho echarse de menos incluso con la piel,
y mentiría si dijera
que no bailo a escondidas cuando los siento arder.

Que sin subir la persiana ya abrí los párpados;
la vida tan breve
y un sólo músculo aspirando
a ser azotea de sus muchos sueños sonámbulos.

Pies descalzos ascendiendo, esquivando
la vida tan breve, 
esferas de hielo para agujas de fuego y miel.


13 junio, 2016

LOS VIERNES PÁRVULOS

La vida tan breve
traspasa el pálpito y las válvulas;
el tiempo ni adrede podría medirme,
una rara alegría
me triangula cuadrando círculos
y baila con cada error de cálculo
...
... ...
-dando forma al equilibrio-


Salgamos que hace buen día y si llueve
será otra vez
delirio asaltando nuestro mundo desde una nube

la vívida premura, 
el instante que mece los sueños sonámbulos,
voluntad de viernes párvulo
posada en la rama para cantarle al viejo lunes.

Salgamos que hace un buen día y si llueve
saldrá el arcoiris
mientras pervertimos una clase de matemáticas
desdiciendo al catedrático.

Contaremos los colores por matices sin nombre,
sentados en ellos,
balanceando las piernas:
Mira la ciudad desde un transportador de ángulos.

02 mayo, 2016

"TSSS...¡CALLA!"

Suena suave la música con las manos sobre el volante
y el corazón despistado en el atardecer ámbar,
salpicándolo a ratos de trazos verdes y malvas
como si describiesen la forma en que,
de tanto intentar evitarla, se ha vuelto inevitable.

Adentro el pájaro azul de Bukowsky,
que canta como un loco cuando la ve.

Con una rara alegría le dije "Tsss...Calla!
si ya te dijo que no podía volver a pasar
-y acaricié sus alas inquietas-
Recuerda la rara pena que nos deja después".

30 marzo, 2016

QUIZÁS MAÑANA

Es ella la ciudad
a la que llego fingiendo veranos;
sus calles tienen la costumbre
de besarme con los dientes.

Me dice algo tierno a los oídos,
después muerde.

Yo escucho y callo,
me dejo llevar por un mapa que varía,
capricho de sus labios.

Pierdo la cuenta de rascacielos de cal y arena,
sujeto el cielo con los ojos abiertos,
me desangro sin prisa hasta empadronarme.

Nunca había perdido el aliento por las heridas
ni sentido la rabia esfumarse diciendo "Mira...
...Cómo cicatrizan según sale".

Será que el amor que duele no existe
y en el albor de este delirio
no existen avenidas llamadas Para Siempre.

Será que una vez lo sabe
uno camina por ellas sin pensar si camina,
concentrado en el instante.

Es ella la ciudad
a la que llego fingiendo veranos,
y de sus calles me iré
(quizás mañana)
sabiendo que en las mentes sin puertas
florece hasta en diciembre.

09 marzo, 2016

Y RIE DARA

Quién dice cuándo tiene que sonar el timbre,
pregunta Dara,
porque Dara lo pregunta todo,
y si a veces nadie contesta
lo pregunta otras mil quinientas siete veces.

Dara nunca riega el techo, sabe que siempre llega septiembre

y mata el hambre de la tristeza
devorando lo que cae de una constelación silvestre.

Dara dice que nació con el recreo en la piel,

que sabe distraerse 
y no le cuadra el tiempo hasta que llega el siguiente,
que no quiere juguetes guardados un puto cesto de mimbre,
que sin usar para qué tener;

Dice Dara siempre

que sus ideas salen y escapan como liebres
y suelen crecer tan rápido
que puede subirse a ellas cuando las vuelve a ver.

A Dara le han hablado de la Razón,

pero no la comprende;
inventa con puzzles laberintos,
se mete dentro de las piezas que faltan
sin afán alguno de resolverse.

Le gusta sentir que no pasa nada,

y dice Dara
que ríe su suerte cuando se pierde.

14 febrero, 2016

EIDETISMO (I)

La lluvia se acuesta en una ciudad que no duerme,
avanzado el invierno,
hasta mucho después de un sol que nadie ha visto,

anhelo de aullidos
para el lobo que decidió cambiar de turno
y cantarle a la luz.

Infinitas gotas se estrellan contra las cárceles
y puedo ver las calles derretirse
entre letreros, farolas y coches rumiantes

dentro, quizás,
niños grandes encaprichados con la idea
de que la vida sigue sabiendo a colores 
a pesar de todo.

Ahí abajo,
donde la prisa por no mojarse ahoga relojes,
una mujer con paraguas grita
al que parece su amante,

Él corre hasta desaparecer,
entre una gota y otra
en el húmedo abrazo de dos bocas
(paradoja de)
extremidades sedientas
de la fértil patria que puede ser la mente.



EIDETISMO (II)

Cómo puedo recordar tan bien a alguien que no conozco,
tener mi eidetismo metido en su cama,
un espasmo que arranca en el cuello
y escapa por los dedos de los pies,
capaz de romper cada impresión de un encefalograma.

Hoy puedo leer en los posos del café
la proporción áurea
que inmortaliza la brevedad de una mirada;

se come la luz
su espalda de gotas bajando asustadas,

se come cada rincón de la habitación
si se gira para gemirme a la cara.

Se come su propia sombra,
devora la mía,
lo engulle todo en torno al Ahora,

le arranca vida incluso a la Nada.

28 enero, 2016

RENACIMIENTO (IX): PUNTO DE FUGA

Lo único errante en mi camino fue
no saber que el único bueno
es en el que estoy,
aunque nunca sepa donde queda,

me perdí antes de mañana
y después de ayer,
en el punto de fuga
donde la vida se subleva.

El mirlo de la blanca estampa,
posado en el alféizar de mi ventana,
aun siendo Enero le cantó al verano
mientras me veía arder.

Y yo entre las piernas del mundo
riendo y pensando
¿Qué coño le voy a hacer?
Si nunca sé decir qué será de mí,
ni me viviré con la misma piel.

Ahora que ahora es ahora
y devora cunetas y trampas
para ayudarme a ser campo a través.

Ahora que ahora es ahora
y a pesar de los vanos pesares sé
que el único camino bueno
es el que me deja perderme en él.

10 enero, 2016

ÉRASE UN NIÑO GRANDE

Érase una vez un niño grande
con un tesoro metido en un cesto de mimbre,
aguardando cada día salir del trabajo
para volver a abrirlo y poder jugar con él.

Su mujer le escuchaba reir en un cuarto,
el único vacío de la casa
salvo algún que otro trasto
y abría la puerta apresurada ¿Qué pasa?

Él resumía: "Aquí, jugando"

A escondidas, cuando él no estaba,
ella abría la habitación y el cesto,
pero nunca encontraba nada.

Aguardaba entonces a que llegara,
a que subiera y a escucharle reir
para, rápido, irrumpir en la sala
con cara de Inspectora de Hacienda.

Y él siempre con esa parsimonia,
diciendo Hola
como quien tiene hechas las cuentas.

Espió a hurtadillas su teléfono,
buscó entre la vieja correspondencia
aquella mujer curiosa
ya corrompida hasta por los celos,
de no saber ni preguntar
por las extrañas circunstancias.

Aquel viejo cesto de mimbre que,
cuando se divorciaron los padres de él
y tuvieron que cambiar de ciudad
extravió el camión de las mudanzas.


El cesto que encontró décadas después
y, aún dentro, el latido de un viejo músculo,
su corazón y con él,
latiendo desde el recreo del mismo Ayer,
como si fuese la primera, cada vez,
del coleccionista de la propia esperanza.

CUANDO NOS DÉ LA GANA





Siempre faltó amor
en las cocinas de los barcos,
yo haciendo café y tostadas
mientras me asomo a la ventana...

...Cae la tarde 
y todo se vuelve un mar de luces,
como sus voces desde la cama.

Hay que joderse, cómo le agudiza el hambre,
ideas, ideas y más ideas,
nudos de sal con dulces desenlaces.

"¿En serio vamos a desayunar ahora?",
dice antes de reírse,
río antes de contestarle:
claro mujer, cuando nos dé la gana.

15 diciembre, 2015

"13" VECES "13"




-Nací en la cima de un orgasmo ¿Qué quieres? Siempre río hasta el mar- dijo muy bajito, mirándome fijamente, como quien habla con los ojos y subtitula a golpe de labios. Cuando la conocí ya tenía esas formas de fuego avivado en calma, calor de chimenea que apacigua un invierno en Tromso.

Siempre me hablaba de sus tormentas, y se preguntaba en voz alta si existiría un océano donde pudiese anclar su alma. Después daba un trago, se tapaba con la manta y cambiaba de tema, como escapando de sí en sí. Con casi diez años menos, parecía haber vivido el doble. Se sabía de memoria el canto de los pájaros que escuchaba durante el día. Cantaba para después dudar de los mirlos vestidos de blanco y los gatos que no eran negros. Decía 13 veces 13, convencida de un fatal destino pero intentando enfrentarse.

Después de decir, daba otro trago y, de cuando en cuando, extendía en la mesa alguna otra cosa. Siempre mezclaba, como haciendo equilibrio, y después de inspirar, con los ojos rozando el techo, volvía a los míos. Sonriendo con sus pupilas lunares.

Nunca llegó a decirme que soy tímido, sólo pedía que cuando hablara, la mirase. Respetaba mis tiempos, sin esperar más de mí que yo mismo, y eso me gustaba. Si me notaba callado, decía un simple “Tío, cuéntame algo que no sepa”, y yo desplegaba alguna mierda de teoría de esas que me invento sin ninguna base. Solíamos discutir sin parar. Me encanta provocar a la gente, pero con ella era distinto. Me daba por satisfecho cuando la veía reír lo suficientemente entretenida. Ya lejos de sus dudas, de sí en sí y todo eso. 

Y otro trago y otro techo. Se sabía de memoria el monólogo de Martín Hache, ese de que hay que follarse las mentes, y yo le decía que, para eso, lo mejor sigue siendo desnudarse. “Otro pájaro cantando”, qué acertado. Ella pintaba entonces paisajes sin miedos adonde llevarme (-Woww ¿Qué es?- ¡Elige!Aurora boreal vista desde Reikiavik o una parte de tí) y yo escribía en un poema sobre un océano donde quizás sí podría anclarse (-Mírate aquí-¿Aquí?-Si llega tu ancla, sí)

Siempre sin forzar. Si nacía el muerdo, nos mordíamos. Si nacía el sueño, a soñar. Lo que no surgía una noche, se compensaba al día siguiente, como si la luna no se apagase nunca antes de las doce.

Me encantaba su forma de moderse los labios, de hacer como si nada si en vez de su propia boca era la mía. Si sus uñas arrancaban piel como quien acaricia inexacto. Pero, sobretodo, su forma de quitarle el peso a todo cuando el todo era nuestro.

Seguimos viviendo y probando juntos en el poco tiempo que, juntos, me pareció menos aún. Un sábado, al volver a mi ciudad, la llamé para decirle alguna tontería. “Ya he llegado, ¡Que echarme de menos no llame al 112!”. Móvil apagado, días y días y días pensando mierdas y mierdas y mierdas. Pero la vida es exactamente eso: una búsqueda desquiciada que termina flotando.

Y ahora vuelvo a odiar las cajas de madera, los incendios sin quimeras, y mi corazón necesita que la cabeza articule un monólogo. Pero ¿Qué monólogo? Si su ausencia me habla de su ausencia y su recuerdo de su recuerdo. Si sus palabras son sus palabras. Si su sexo en mis ojos cerrados todavía gritan con su voz contra mi cuello y las sábanas, todavía húmedas, hablan de los besos tras los polvos que siempre duraban Hasta mañana. 

Recuerdo que una vez iba tan ciego que no pude empalmarme. Ella estaba radiante, alumbraba cada poro de mi puro instinto, pero fue imposible y, cuando pedí perdón con varios sinónimos, la escuché reirse. Me dio el beso más dulce de todos los que supo darme y lo emplazó al día siguiente antes de decirme aquello. Cómo olvidarlo. “Nací en la cima de un orgasmo ¿Qué quieres? Siempre río hasta el mar”.



09 diciembre, 2015

"PRECLARO"

Alguna tarde brillará esa luna tímida
que asoma como tapándose la boca
por las traseras del pantano
mientras atardece y el sol se suicida 
en la mirada de los jóvenes
que no saben aún de puntos muertos.

Alguna tarde a ese horizonte
de brochazos y colores confundidos
lo llamarán "preclaro",
como si fuese inspiración del hombre,
empeñado en catalogar
hasta el sexo según los condones.

Después,
con el primer aliento de la noche,
los jinetes vendrán
sin permiso ni apocalipsis
y el futuro será un lejano galope,
tambor de salvajes caballos.

Caerán entonces los atrapasueños
sobre cada cama de cada corazón ocupado
en preocuparse demasiado
y reirán los ojos abriendo el techo
para observar el universo
sin la pesadumbre de tanto equipaje
vendido y comprado.

06 diciembre, 2015

UN ELEFANTE A HOMBROS

Salí de aquella cárcel de marfil
con un elefante a hombros;
dentro todos reían, 
con los dientes en los barrotes
no sé si por miedo o pena 
o que no sabían 
que a quien salvaba era a mí.

Estaré muy lejos cuando el ruido se detenga
y las fauces del absurdo
aprendan a mirarse sin espejos.

Quizás ya entonces
el elefante y yo seremos otros,
mutuo animal de las vísceras sin rostro
navegando sobre un velero de papel.

Río arriba,
contra el hondo caudal de las lágrimas
que lloraron después de llorar
los ojos que nos arrancamos antes de ayer.

Se asustarán los propios demonios
al escuchar el caótico grito
de nuestro amor sin amo ni piel

y al llegar al punto más alto de la montaña
agarraremos por los pies su deidad
para arrancar lo poco que quede de su fe.
  
Después miraremos el mar sin excusas
y mojaremos las manchas del tiempo sin tiempo
en las esferas de los relojes absurdos. 

La vida que no se vive entera,
como un día sin palabras
o besos en labios y bocas reclusos
o un Te Quiero que es verano sin enero,
o el desamor, cárcel del Ego,
deseo amortajado, felaciones inconclusas.

NADA

Mi corazón es sólo espejo
de una cabeza desordenada,
ahí arriba mi padre me mira,
dice "Hijo ¿Por qué lloras?"
Y como si me conociera
me abraza antes de que diga NADA.

Sus ojos siempre arrancan las malas hierbas 
y la hiedra que sube por mi cabeza
desde las raíces de una vieja almohada.

¡El caos que me despierta!
Que me grita, que me riñe, que me ata;
en la duermevela sin sus manos
que ya no distingue una sola verdad.

¡La realidad no existe!
grita el niñato caprichoso
que habita mi Yo tirano.

Pero qué sabrá él de la soledad.

09 noviembre, 2015

UNA ALEGRE NANA

Llega su nana sobre una rama
escrita en la sola hoja del viejo árbol
que tras el verano no quiso caer.

Llega latiendo vida a contratiempo
en las yemas de un bajista
que, ya caído el telón, sigue con sed.

Antes cortó las cuerdas de los rehenes
y derribó las paredes de lo que, querían, su desahucio;
irrumpió en descorazonados cuerpos acorazados
con los ojos de un color que nadie sabe,
con la vida que si no vives nunca descubres.

Y lloró de risa como si no hubiera mañana
y al saber que no lo había lloró de sorpresa otra vez;
lloró de todas las formas que merecen la pena,
la pena de la tristeza no, nunca la había podido ver.

Cabía un océano en cada una de sus lágrimas,
y en cada océano el aleteo de un ser tan hermosamente extraño
que nadie sabría si es pájaro o pez.

Salió del llanto y riendo buscó una rama
donde escribirle al otoño una alegre nana.

Precioso folio, piensa posado Ahora,
la sola hoja que sigue en él;

FORTALEZA hecha vida, naturaleza INDOMABLE,

como la nana que llora una madre
cuando su hija llora al nacer.

SINESTESIA

Oigo lobos en esas farolas
mordiéndose sus noches sin lunas,
el nihilismo inconsciente,
la desembocadura de cuatro piernas,
despecho tras el paritorio
de los amargos amores non natos.

Aquí dentro es otra cosa,
mi sombra apartada
bajo la lámpara del alma atenta,
sintestesia en la alegoría
de una tormenta de verano.

Siento que hoy palpo tus gritos
en cada uno de los versos
que describen el vuelo de la falda
de una delirante pendiente 
sin rocas ni Sísifos.

Recorro tu gusto y, por gusto, me paro.

Las sábanas desterradas,
el pulso de las lenguas dibujando
el tacto de una partitura
hasta el valle de este compás desquiciado.

Llegarán los vecinos
con la Orquesta Sinfónica de la ocre envidia
a decirnos que nos callemos.

Será cuando no queden relojes
en este Kairos sin tregua
para abrir siquiera la mirilla de la puerta.

Cuando nos falten bocas
para rendir cuentas
ante cualquier otro capricho tirano.

PERO ¿QUÉ QUERÍA?

El viento cambia y es mi alquimista;
tú muerte entre las flores,
yo vida a pesar de y contra las espinas

¿Qué vas a hacer? Seguirle la pista,
ya sé que todo oscila,
incluso la intención,
pero deja que aprenda y resista.

Entre el tumulto segregador
de animales que no se aceptan,
que no se respetan,
que tan poco se quieren 
y a tanto se obligan.

Ya fui como ellos, me puse la meta,
me obsesioné con llegar
y cuando estuve a las puertas
y vi que esa utopía no existía
reí las ganas de no ponerme a llorar.

No era lo que quería,
pero ¿que quería?

En cada pregunta una luz
plácidamente violenta,
como si se pusiesen nerviosas
las sombras de mi oscuridad.

03 noviembre, 2015

INTERLUDIOS (IV) : PRECIOSA CASUALIDAD

Cuatro de la tarde de un domingo cualquiera y, de pronto, la vida. Puedo escribir setenta poemarios o una novela de ochocientas cincuenta y siete páginas intentando acertar a describir la magia de un imposible, mi imaginación hecha letra, pero, de repente, un instante. Uno solo, inesperado como casi todo lo que merece la pena, y cuatro mirlos blancos llegarán batiendo sus alas para cogerlo todo y tirarlo a la basura. Para decirte "has fallado, no pasa nada, somos tu suerte. Siéntelo y disfruta, ya escribirás más tarde".

Imaginas sus ojos tal y como los recordabas en las pinceladas de las extrañas ausencias. La nariz, la boca. Claro que ha cambiado, como todos con el tiempo, pero yo hablo del brillo, la esencia, el recuerdo traído al ahora.

Me agarro al pálpito y soy una válvula, y en cada arteria crepita la más preciosa y repentina casualidad. Menudo desahucio el ahora ¿No? Mi corazón no admite antidisturbios, ni órdenes de jueces absurdos. Está hecho para sentir, agarrarse a esta vida que es una noria, una atracción sin trazado fijo. Para sentir y gritar.

Y mientras imagino y escribo este alegre Renacimiento que ahora vivo, cuatro mirlos blancos llegan batiendo sus alas. Me dicen "Tssss...¡Espera! Nada tan inspirador, ¡respira esta casualidad!"  

RENACIMIENTO (VIII): LAS FLORES

Soy yo el payaso que quiso ser niño sin complejos
y ahora camina con regaderas llenas en sus manos;
piso cristales de espejos rotos
por la avenida de una guerra que nunca empezamos.

Entre los escombros crecerá una flor,
y otra, y otra más,
según se tambalee el agua al urgente paso.

Serán como migas de pan o baldosas amarillas,
alegres pistas entre huellas de barro,
de cuando fuí a darnos de beber a las bocas de cada sed,
de cada día sin poder ser, de cada error y cada herida.

De ese camino que fue su guerra
haré una vía para compartir mi paz sin fin...
Será las flores que hoy nos regalo. 

01 noviembre, 2015

RENACIMIENTO (VII): POR CESÁREA


El otoño llegó a los ojos de una mujer risueña,
que solo se enfada cuando alguien miente o le llama princesa.

La conocí lejos de Disney, en el Valle de la magia,
donde la felicidad siempre se pare por cesárea
después de luchar contra una lluvia de hojas cayendo
gritando desde los adentros, de pura rabia.

A juzgar por la fortaleza de sus puños
juraría que ella veía el advenimiento de sus lágrimas.

Allí mató a su tristeza del Ambroz
y, por fin sonriendo, cambió de ojos y pasó de página,
paseando con su cesta de mimbre la escala de colores
que era el manto de aquel noviembre. 

Fue cuando me miró
y el siseo del viento trajo de un pueblo cercano
un brindis por la alegría
agarrada a las manos, las gargantas, los corazones

al pie de la nueva estación
con pinceles, guitarras, voces y la sintonía
del arte llenando las calles.

"El viento cambia y no hay quien lo señale",
nos dijo un señor experto en vivir.

"Cambia y lo mueve todo de sitio
sin arrancar la llaneza de sus verdades".

RENACIMIENTO (VI): SONRÍO A MI AMIGO

Entran los acordeones por los entresijos de un viejo calendario
y en el quicio de las ventanas susurra el otoño;
un aburrido gris desdibuja las formas de las nubes
pero anoche sudé venciendo en mil pesadillas y ahora me siento verano.

Hay huelga de maquinistas, relojes y mentiras
y en la Plaza de la Santa Protesta todos le cantan a la vida;
charlan los ojos con un brillo inusual,
como si antes de decir todo sonase ya a alegría.

Atardece y, como ajeno, el cielo amenaza azabache
pero me apetece llevar la contraria
y subo con mi bonita maldad a pintar la noche.

Hoy ella no trabaja de camarera
y cuenta desde los adentros qué quiere ser de mayor;
brindo, sin perfer el hilo,
por su belleza entre palabras prendidas
a la osadía de seguir luchando por cuanto soñó.

Cerca, mi amigo mira a una chica
con la boca abierta de un indiscreto animal cazado;
me pregunto cuántos besos de tímidos
habrá en los vasos de la barra y los cubos de basura;
adónde irán las ideas entrecortadas,
las caricias que no se dieron, las piernas descabezadas
y mentes que aun queriendo no se han follado
y se arrepienten luego, en una aurora ya sin cobertura. 

Entonces tiemblo y se me escapa el pulso
por los puntos de sutura de mis cosidos delirios,
falso techo de lo que creía ya arrancado.

¡No!No estoy vacío. 

Cambiamos de sitio y comentan que hace frío;
me bebo cuatro termómetros
a ver si me templa un poco la razón.

"¡Abrígate!", dicen, 
pero me sigue pareciendo verano
y a saber lo que he pintado,
esa luna podría ser sol.

Sonrío a mi amigo, que sigue embobado,
mientras palpo mi pecho.

No digo nada pero le comprendo:
resulta que no he perdido el corazón.